A la bailaora sevillana María Pagés la inmortalizó su mejor amigo, el fallecido Nobel José Saramago: "Con ella el suelo adquiere un misterioso poder de levitación. Ni el aire ni la tierra son iguales después de que haya bailado".
Las palabras del portugués describen a la perfección lo que inspira el flamenco de esta mujer, conocida como 'La bailaora de los brazos eternos' y que llega por primera vez a Colombia para presentar su montaje 'Sevilla'.
Después de su estreno en Tokio, en el 2006, Pagés se toma ahora el escenario del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, en Bogotá, para rendirles un homenaje a su tierra y a sus raíces.
"Venía de hacer 'Canciones, antes de una guerra', sobre Irak. Después de haberme ido por otros mundos, tuve la necesidad de volver a mi raíz, a mi origen, a esas referencias que tengo y que me han marcado para convertirme en lo que soy ahora", cuenta.
Por eso no es extraño que todo lo que está en el espectáculo de Pagés, de alguna manera, tenga que ver con Sevilla. La música mezcla un vals de Shostakovich con poemas de Antonio Machado y de Federico García Lorca, el tango 'Volver', de Carlos Gardel, y hasta una traducción del 'Volare', de Domenico Modugno, "que habla del azul y que me recuerda el cielo azul de Sevilla, que es eterno".El Tiempo
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